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Por: Andrés Quishpe*

Fotografía: Archivo

¿Qué está pasando en el planeta y por culpa de quién?

 

Ecologistas, políticos, sociólogos, niños, mujeres, hombres común y corriente de las ciudades y los campos, vienen comentando acerca de las últimas tormentas, huracanes, terremotos, de sus causas, consecuencias y las medidas que deberían tomarse para evitar sus afectos en los seres vivos del planeta.

 

Vamos a tomar los dos primeros desastres naturales nombrados (tormentas y huracanes). Y no podemos dejar de señalar que estos acontecimientos está sin duda alguna relacionados con el calentamiento global, que no es sino el aumento de la temperatura media de la atmósfera terrestre y de las aguas de los océanos, a partir del siglo XIX, propiciando lluvias globales e intensas que han ocasionado grandes desastres e inundaciones, el deshielo progresivo de los glaciares en general y de las “nieves eternas” de nuestros nevados.

 

El causante de estos males es el sistema capitalista con su lógica destructiva y de acumulación. Por el afán de producir más y vender más, sus industrias emanan dióxido de carbono y desechos tóxicos, contaminando el medio ambiente y causando el efecto invernadero.

 

Ecologistas, ideólogos, europeos, chinos,  japoneses, entre otros, suscribieron el denominado Protocolo de Kyoto, instrumento insuficiente, porque busca estabilizar temporalmente el efecto invernadero para dentro de 10 ó 15 años, utilizando el absurdo mecanismo del mercado, que permite a los países más ricos contaminar el mundo, convirtiendo la polución en mercancía. Estados Unidos, el país más contaminador del mundo, se negó a firmarlo, mientras desarrolla su economía basada en la destrucción y la contaminación.

 

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El sistema capitalista por su concepción y funcionamiento acaba con la naturaleza, porque luego de agotar las fuerzas del trabajador, agota las de la Tierra. Si las actuales fuentes de energía del capitalismo como el petróleo y la energía atómica son nocivas y peligrosas y se convierten en falsa alternativa, por la basura nuclear y los derrames que generan. La transformación de las fuerzas productivas requiere utilizar fuentes de energía renovables como la solar y la eólica o del viento; pero ellas no le interesan al capitalismo, porque son gratuitas y difíciles de comercializar, porque no son mercancía. De allí que la perspectiva para la solución del problema del calentamiento global y sus secuelas implica necesariamente la superación del capitalismo.

 

El capitalismo siempre buscará responsabilizarnos a los pueblos, - hombres y mujeres de a pie de los desastres naturales, bajo el criterio de que se trata de una población consumista, de ahí que “mientras más apagas, menos pagas” y que se hace necesario reducirlo para proteger al medio ambiente .

 

Es verdad que causamos daño al arrojar basura y que es menester potencializar nuestra educación y cultura. Pero también es necesario no perder de vista que las transnacionales están vendiendo y contaminado nuestro planeta a pasos agigantados.

 

Los jóvenes necesitamos actuar ahora, emprender la solidaridad con los países afectados por las últimas tormentas y huracanes. Pero nuestra energía, conocimiento y lucha deben dirigirse a los verdaderos responsables de los desastres naturales que estamos viviendo. No podemos olvidar que en Ecuador una flota pesquera China, violó nuestra soberanía, realizaba pesca ilegal de una especie de tiburón en peligro de extinción, contaminando a la vez nuestro mar.

 

Un científico japonés informó horas atrás que los huracanes y los terremotos recientes en México, Guatemala, Cuba, EE.UU, son productos de la perversa manipulación "científica" de las grandes potencias. Hoy que es medio día y aún podemos hacer algo para salvar nuestro planeta. Necesitamos actuar, identificar a los fenómenos por su nombre y verdaderos responsables.

 

 

*Presidente Nacional FEUE

 

 

 

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ISSN 1390-6038

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