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Por: Edgar Isch L.

Fotografía: Archivo

Con circo y sin pan: el neoliberalismo usa la distracción y la manipulación

 

 

El “carnavalazo” es una expresión muy conocida en el Ecuador. El colectivo popular la creó con base en la experiencia de años de gobiernos oligárquicos que, para evitar la respuesta social, a inicios de carnaval tomaban las decisiones anti-populares e incluso daban los golpes de Estado. Si no era carnaval, era en las festividades de fin de año, pero el propósito siempre fue aprovechar un momento en el que la gente está distraída para clavarle el cuchillo por la espalda, para ejecutar los paquetazos económicos o reducir derechos laborales.

 

El carnavalazo vino ahora de las manos de Lenin Moreno y su gobierno cuando, el día previo al inicio del feriado de cuatro días de carnaval procedió a mandar al desempleo a cientos y miles de trabajadores del sector público, cumpliendo la vieja receta neoliberal de achicar al Estado. El gobierno de Moreno ejecuta, pero sin duda por condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional, que es el cerebro tras el uso de la deuda externa como mecanismo de dominación imperialista.

 

Los medios de comunicación empresariales también han cumplido su rol en esta labor de distracción de la preocupación social. De pronto, hablan más de Venezuela que del Ecuador y, por supuesto, lo hacen repitiendo las tesis del centro imperialista que pretenden justificar la agresión militar. Los trucos de cámaras para decir que a Guadió lo acompañó más de media cuadra de personas en Salinas (hay videos de ello), la repetición de que al presidente autoproclamado lo reconocen cincuenta países del mundo silenciando que son una minoría de los 193 países de la ONU, o la promoción simulada de la xenofobia, son temas que mantienen esa dirección: distraer, justificar lo actuado por el gobierno como si no hubiera otra opción, atacar al crítico como una suerte de “defensores del demonio venezolano”.

 

 

Retrocedamos en la historia. En el Imperio Romano se planteó como fórmula de gobernabilidad entregar al pueblo pan y circo. Esa no es la fórmula de los neoliberales hoy en día, pues refuerzan el circo y no se preocupan por garantizar el pan: de allí su odio a los subsidios que van a los sectores populares, mientras se aprueban subsidios a los ricos como los perdones de impuestos y multas en el pago de los impuestos, que beneficiaron incluso a empresas y personas enredadas en las denuncias por corrupción. Dinero hay, medidas a favor del pueblo se pueden tomar, pero el gobierno asumió aquellas que benefician a una minoría y a empresas extranjeras. Reducir los empleos públicos es una manera de reducir presupuesto en áreas sociales y estratégicas, para lo cual es necesario hacernos ver hacia otros lados o, al menos, colocar una cortina de humo que nos impida ver la verdad.

 

Noam Chomsky, prestigioso intelectual norteamericano, señala que actualmente se usan diez estrategias de manipulación masiva a través de los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales. La primera es la distracción con temas de poca o ninguna importancia real, pero que tienen a la gente ocupada, sin tiempo para pensar de manera crítica. Los temas escogidos para distraer van de uno a otro, siempre tratados con superficialidad, aunque se use a “expertos” que no hacen más que repetir los lugares comunes.

 

Si se pregunta a una persona joven qué le quedó de conocimiento de todo lo que leyó en twitter hace dos meses, se constata que casi no logra ni siquiera recordar que temas se trataron. Sin embargo, pasa horas en esa distracción al grado que, de acuerdo a estudios serios, el número de palabras que la juventud lee en un mes en las redes sociales es superior al número total de palabras de una edición completa de El Quijote.

 

Una segunda estrategia de manipulación es “crear problemas y después ofrecer soluciones”. Esto nos pasa con el retorno impositivo del FMI. Primero plantean que el problema central del país es el crédito internacional, cuando este solo es una herramienta dentro de una política económica que se impulsa, para luego decir que la solución “perfecta” es contar con el FMI. Las nuevas cadenas de dominación a través de la deuda se las presenta como una “buena noticia”.

 

Tercera medida de manipulación, siguiendo a Chomsky, es la gradualidad. De esta manera avanzan poco a poco. Así lo ha hecho el neoliberalismo en los últimos años, desde las medidas ya tomadas en esta dirección por el gobierno de Correa, hasta las actuales. El ritmo se ha acelerado porque sienten que la población todavía no percibe el golpe de manera masiva y que el debilitamiento de los movimientos sociales, intencionalmente provocado por Correa, les permite mayor margen de acción.

 

 

La cuarta es diferir una medida, como lo hicieron con el precio de las gasolinas, hasta lograr la aceptación ciudadana. Se la presenta como “dolorosa y necesaria”, nuevamente señalando que no hay más opción, y para ello los medios de comunicación se llenan de personajes que, desde distintos argumentos, dirán lo mismo. Con el ofrecimiento de que todo “irá mejor mañana”, como si se tratase de un ofrecimiento divino, la medida llega y el pueblo paga hoy la factura. Gradualmente, se anuncia que habrá un nuevo golpe más adelante.

 

Cuatro medidas siguientes son también observables en el accionar del gobierno de los empresarios que representa Lenin Moreno. Se refieren a: dirigirse al público como criatura de poca edad (los típicas comparaciones de una economía familiar con la estatal, son un ejemplo común cuando les conviene); utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión (Moreno lo hace continuamente de manera que hablar bonito de los viejitos tapa, por ejemplo, los problemas de su atención a la salud o los retrasos en el pago de sus derechos jubilares); mantener al público en la ignorancia (por ejemplo al ocultar el acuerdo con el FMI, los contratos de los mega proyectos o los estudios de impacto ambiental de las obras) y la mediocridad (en el neoliberalismo se dañó intencionalmente la calidad de las escuelas públicas y, en el Correismo, eso fue disimulado con edificios y computadoras); llegando a convencer a la gente que se debe ser complaciente con esa mediocridad en los cargos públicos (lo que no tiene relación con el título universitarios, pues es demostrable que muchas veces hay mayor sabiduría y sentido común en personas que no terminaron la primaria que en ciertos PhD o doctores que solo repiten principios generales; no es el grado de educación de un alcalde lo determinante, sino si va a trabajar para los ricos o para los pobres).

 

 

Esto se relaciona con el uso de investigaciones para conocer como piensa la gente y apoyar las medidas en las ideas comunes, al mismo tiempo de reforzar la autoculpabilidad. La famosa “meritocracia” cumple este papel ideológico, pues hace creer a la gente que es individualmente responsable de su propia desgracia. Los profetas de la “buena vibra” o los buscadores de tus “pecados” hacen lo mismo. Esconden la realidad social para pedir a la gente que se comprometan a ser explotados hasta el cansancio para “merecer” una mínima mejora en sus condiciones de vida. El motivador Moreno o el analítico Ministro de Economía insisten en eso, hablando de los individuos o, a veces, hablando del país como si los intereses de los empresarios fueran también los intereses de la mayoría de pobres.

 

Como vemos, distracción y manipulación para que la gente no piense, no conozca, no se organice y luche. Corresponde entonces llegar con la información, el análisis, dialogar y debatir, para revertir esa situación. El desempleo, la inseguridad para el futuro de las familias, el daño a las condiciones de trabajo y el hambre crecen y dan un mejor escenario para una contraofensiva en el campo de las ideas. El ser humano, hombres y mujeres, podemos ser manipulados por un tiempo, pero, como diría Lenin, “la realidad es necia” y esa realidad la vive la gente al grado que algún momento el discurso manipulador pierde fuerza. La propia aplicación del neoliberalismo y sus efectos debilitan las capacidades de manipular y allí pueden actuar los sectores populares organizados y proponentes de una transformación real de la vida y la economía social.

 

Ante el empobrecimiento, las manifestaciones de crisis y la continuidad de la corrupción en las altas esferas, el discurso pretendidamente amoroso desde la Presidencia va perdiendo efecto. Sin embargo, no será suficiente si no lo desenmascaramos. Es urgente un mayor nivel crítico del pueblo y que ese nivel crezca entre todos, hace necesaria la organización, el trabajo y la lucha colectivas.

 

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Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

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