revista rupturas Quito Ecuador opinion analisis

Por: Rupturas

Fotografía: Isabel Cepeda

No soy un iluminado

 

En la Casa  deben entrar todos. Es que la idea de Simón Zabala Guzmán es hacer de la Casa de la Cultura una instancia cultural incluyente. Bien sabe él que la cultura popular no surge de fuente desconocida, no brota del cerebro de los que se llaman especialistas en la materia. Sería absurdo creerlo así. La cultura popular tiene que ser el desarrollo lógico, del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes y los burócratas. Estos son los caminos y los senderos que han conducido y continúan conduciendo hacia la cultura popular, asevera V. I. Lenin.

 

La Constitución de la República, dice Simón, establece como garantía de las personas, el derecho a participar en la vida cultural de la comunidad, pero si no inducimos a la participación activa de los sectores populares, el postulado constitucional se quedará sin piso y sonará como una exclamación lírica. El candidato a presidente de la Casa de la Cultura de Pichincha está convencido de que la cultura es el eje fundamental para el desarrollo, por eso busca la creación de los Centros Comunitarios de Gestión Intercultural. Considera que la cultura de los pueblos del ecuador no puede seguir marginada. Piensa en la fiesta de lo Raymis, en los idiomas vernáculos, en la negritud y toda su amplísima manifestación cultural, en la gastronomía y en los saberes ancestrales. Es que los derechos colectivos no son adorno literario sino derechos que deben estar garantizados efectivamente en su aplicación.

 

Se trata de hacer una cultura viva en Pichincha, afirma Simón Zabala, entusiasmado. La Casa de la Cultura en cada comunidad para crear públicos en barrios y en parroquias, incorporar a la población a un trabajo creativo, para lo cual se necesario trabajar en conjunción con el Gobierno Central y los Gobiernos Autónomos para asegurar la imprescindible infraestructura funcional. Debemos incorporar al trabajo cultural en cada territorio a niños y  jóvenes, padres de familia, autoridades educacionales, adultos mayores, amas de casa, porque este es un trabajo de todo el pueblo, de sus instituciones y representantes, para emprender en la aplicación del concepto de  la recreación educativa.

 

“Un pueblo ilustrado genera pensamientos y reflexiones y puede tomar posición en los destinos de la Patria”. Bajo este pensamiento, Simón Zabala proyecta fomentar el hábito de la lectura para romper con aquella estadística que le otorga al Ecuador la lectura de  medio libro anual en un status lacerante frente a la estadística de los hermanos países latinoamericanos: 4 libros anuales per cápita en Argentina, Chile, Uruguay. Para eso vamos a robustecer la línea editorial, planea Simón, y, abrir la editorial para escritores que no sean literarios, garantizando nuestra participación en la Ferias del Libro del Mundo.

 

 

Simón Zabala Guzmán candidato a la Presidencia de la Casa de la Cultura de Pichincha, está decidido a enfrentar una realidad económica angustiosa; nos cuenta que la asignación en el presupuesto del Estado es de seis millones de dólares al año, de los cuales, el 70% se ocupa en pago de la plantilla.

 

“Pero no vamos a cerrar las puertas ni quedarnos de brazos cruzados. Toda mi vida he enfrentado los retos”.  Simón se orienta a la creación de una unidad de planificación, elaboración de proyectos y gestión que se encargue, junto a la asistencia legal, a la prospección de recursos a partir de la proposición de proyectos, para lo cual considera que el apoyo de los empleados de la Casa de la Cultura es valiosa, por su experiencia y conocimientos acumulados en el servicio. Va a trabajar con las Embajadas de los países amigos y la Escuela de Gestión Cultural para los creadores a fin de que elaboren sus proyectos y emprendimientos particulares.

 

La dinamización lo conduce a proponer la creación de Una Casa Posada para que a ella lleguen los artistas y creadores de las hermanas provincias del País, pero también del extranjero, para realizar una permanente alimentación de experiencias y conocimientos.

 

Pone la esperanza en los artistas y creadores jóvenes, a quienes hay que darles, ahora, toda la capacitación y el impulso necesarios, puesto que dentro de una década, les corresponderá precisamente a ellos, poner sobre sus hombros el destino de la actividad y la política cultural del país. Por eso, dice Simón, ahora, hoy, tenemos que trabajar intensamente para ellos.

 

Aníbal Ponce decía: “Hay algo que jamás perdonan los niños y jóvenes a sus maestros: la contradicción en el pensar y la incorrección en la conducta”. Esta es la médula de la propuesta de Simón Zabala Guzmán, bajo el criterio de que la única dimensión de lo que somos no es lo que decimos sino lo que hacemos. No puede continuar el hecho de que no se rinda cuentas tanto en materia de política cultural como del uso de los recursos económicos y materiales. Hay múltiples actividades en el Teatro, en el Ágora, en las instalaciones de la Casa, sin que de ello haya adecuado y oportuno rendimiento de cuentas. Es imprescindible eliminar toda traza de nepotismo, abierto o encubierto, y, ha de garantizarse el trabajo honesto de empleados y trabajadores de la Casa, cuyo Sindicato, promete Simón, constituirlo en un valioso instrumento de apoyo al proyecto.

 

Consideramos que nunca como ahora se presenta la posibilidad de impulsar un cambio profundo en la concepción, en la política y en la actividad de la Casa de la Cultura. Benjamín Carrión impulsó su creación para sentar las bases de la construcción de una potencia cultural: "Si no podemos, ni debemos ser una potencia política, económica, diplomática y menos -¡mucho menos! - militar seamos una gran potencia de la cultura, porque para eso nos autoriza y nos alienta nuestra historia" afirmó el Gran Lojano; y esa heredad es asumida hoy como obligación moral y ética por Simón Zabala. ¡Apoyémoslo¡

 

 

Calcular Page Rank

Las Casas Oe3-128 (entre América y Antonio de Ulloa)

Quito-Ecuador

ISSN 1390-6038

Revista Rupturas © 2015 Derechos reservados