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Por: Marcelo H. Andocilla L.

Fotografía: Archivo

Los aportes de la revolución rusa de 1917,  a la salud de los pueblos

 

La revolución de (octubre, según el viejo calendario ruso) noviembre de 1917 fue exitosa, desde el punto de vista político y militar que permitió, por primera ocasión, el ascenso de los trabajadores como clase y del pueblo al poder estatal de un país tan grande como Rusia. Era de esperarse que la crisis que conllevó a la gesta revolucionaria, dejara secuelas graves que se expresaron en un país en ruina, no solo por la gestión de los gobiernos del zar sino que, además, por lo que significó la primera guerra mundial, la intervención extranjera, la guerra civil desatada por la resistencia Kornilovista,  el acecho de las potencias extranjeras, la guerra con Polonia, y posteriormente la segunda Guerra mundial. Para Octubre de 1917, tres cuartas partes de la población de la Rusia zarista era campesina y mayoritariamente analfabeta.

 

Entre los años de 1917 y 1927 se desarrolla el nuevo gobierno soviético bajo el mando de V.I Lenin y a partir de su muerte en ese año, a 1953,  el de Josef Stalin. La URSS pasó en ese lapso, a convertirse de un país atrasado en una gran potencia: de arados de madera lo dejaron con armamento atómico y el camino listo para emprender la carrera espacial.

 

Es innegable la modernización a la que asistió el país de los soviets: la difusión de la cultura que relieva la inteligencia, imaginación y voluntad transformadora  liberada en el pueblo ruso por la Revolución bolchevique. “Ésta ha producido “repercusiones más profundas y más duraderas en todo el mundo que cualquier otro acontecimiento histórico de los tiempos modernos” reconoce el escritor E. H. Carr en su libro La revolución Rusa de Lenin a Stalin (1917 – 1929, p. 303).

 

Uno de los aspectos no muy difundidos, pero que expresa el avance planificado de la economía soviética, es aquel que tiene que ver con la trasformación en el campo de la salud, particularmente de la organización de la salud pública; de la salud colectiva soviética que ha influenciado notablemente en los servicios de otros países, incluido Inglaterra (Milton Terris, La revolución Epidemiológica y la medicina social, p.131.)1

 

Nikolai A. Semashko, fue el primer Comisario del pueblo  para la salud  desde 1918, año en que se crea esta Comisaría del Pueblo (una especie de Ministerio en nuestros países) hasta 1930, y en consonancia con las decisiones del Partido y del Poder soviético, interpretando y desarrollándolas creativamente en la salud,  dejó señalando  que el fundamento del trabajo en salud en la sociedad soviética descansa en “todo el sistema de medidas tomadas por el gobierno soviético para mejorar las condiciones de trabajo y de habitación de la población”, es decir, de las formas de vida incluyendo el aumento de salarios, el establecimiento de comedores públicos, la limitación de las horas de trabajo, la elevación del nivel cultural de la población, la eliminación del analfabetismo y el crecimiento general de la educación, de la vivienda, entre otros, que son determinantes sociales con impacto en la biología.

 

 

 

“…Llevamos entre cincuenta y cien años de retraso respecto a las naciones industrializadas. O las alcanzamos en diez años o seremos aplastados” decía Stalin hecho cargo del poder Soviético. Él mismo, años atrás cuando el régimen atravesó uno de los episodios más precarios, en momentos que se extendía  la hambruna y las ciudades quedaron aisladas de las aldeas con  millones de huérfanos, viudas y de soldados impactados por la guerra, cuando escaseaba el pan y conseguir un mendrugo era cuestión de vida o muerte, viaja por decisión del Comité Central del Partido a la región del Volga -donde se habría saboteado la producción del trigo por parte de militares del antiguo ejercito zarista- a fin de organizar el aprovisionamiento de pan para todo el Sur de Rusia, Moscú y Petrogrado. Eran los tiempos de gran crisis, de las decisiones rápidas, de la intervenciones seguras y fuertes, del gran coraje para mantener el Poder logrado.

 

En el Plan económico de 1920 se prevé el trabajo de electrificación de toda Rusia “el comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país” diría Lenin; y en 1925 se establece la prioridad de la producción de medios de producción, sobre los medios de consumo y se ejecutó la concentración agraria a fin de mecanizar la agricultura, sustituyendo veinticinco millones de parcelas individuales, cultivadas en su mayoría por primitivos arados de madera, por extensas granjas colectivas dotadas de tractores y la más moderna maquinaria agrícola; multiplicó  la producción de grano con vista a la exportación y forma de obtener divisas para adquirir la maquinaria prevista en los planes industriales y ante todo, asegurar el abastecimiento de las ciudades que crecían sin cesar. Al término del primer plan quinquenal (1928 – 1932) la producción industrial de la URSS solo era superada por EEUU. (Santos Anselmo, Stalin el Grande, p.38). Desde 1930 no hubo desempleo en la URSS, como lo confirma el salubrista norteamericano Milton Terris, p. 132. El analfabetismo, que afectaba a tres de cuatro personas en 1917 fue erradicado hasta 1930. La cuarta parte de los libros que se publicaban en ese entonces en el mundo, se lo hacía en la Unión Soviética. En un informe de la década de 1965 a 1975 se afirma se construyeron 1.062 millones de  metros cuadrados de espacio habitacional que permitió que 110 millones de personas mejoren sus condiciones de vida (A Smirnov, The people`s well-being, The supreme Concern of the CPSU, Socialism Theory and Practice, Julio 1976, pp. 48-53)

 

En Salud, para las décadas de 1960 y 1970 (posterior inmediato y como efectos de las medidas tomadas por Stalin, a pocos años de su muerte) toda la población estuvo cubierta por un único sistema de pensiones: las mujeres se podían retirar a  los 55 años y los hombres a los  60 con una pensión que oscilaba entre la mitad y las tres cuartas partes del salario; los médicos, maestros, carteros y todos los obreros, recibían pensiones completas si seguían trabajando.

 

La expectativa de vida pasó de 44 años en 1926 a 69 años en 1958; la tasa de mortalidad infantil descendió de 269 en 1913 a 25 en 1970. Fueron eliminadas, casi completamente, enfermedades como la malaria, viruela, peste, fiebre recurrente, el tifo, la difteria, el tétanos, la poliomielitis. Para 1965 ochenta y tres millones de personas ( de una población aproximada de 250 millones) fueron examinadas periódicamente por médicos, 68 millones mayores de 30 años (63 % de la población de ese grupo de edad) fueron examinados buscando condiciones precancerosas de neoplasias malignas.

 

Semashko fue quien elaboró el primer servicio nacional de salud del pueblo estableciendo tres principios básicos: Unidad de la organización de los servicios de salud, participación de la población en todas las tareas de protección de salud, medidas de profilaxis. Y, especialmente, en consonancia con la participación revolucionaria y creativa de las grandes masas, da una gran importancia a la participación de los ciudadanos en los programas de salud por medio de actividades de comisiones permanentes de salud de los soviets o consejos locales, de los consejos populares de hospitales y centros de salud que ayudan a los concejos locales a evaluar y mejorar la calidad de los servicios, sin injerencia y respetando las decisiones técnicas médicas. (Nikolai Senashko, Health Protectión in the U.S.R.R., publicado en Inglaterrra en 1934). Fue tan decisiva, esta forma de organización de la salud pública que Inglaterra, al crear su servicio nacional de salud en 1948, fue notablemente influenciada por el ejemplo y la experiencia de la Unión Soviética, según la propuesta Inglesa presentada en la reunión anual de la American Public Health Associatión, en Washington DC el 31 de octubre de 1977 . De hecho, la mayor parte de nuestros países han tratado de adoptar este sistema, sin éxito, por la preferencia que se sigue manteniendo al ejercicio privado y mercantilizado que convive con un sistema público abandonado y sin financiamiento, propio del capitalismo.

 

 

 

1.  Milton Terris, realizó estudios de especialidad en Salud Pública en la Universidad Jhons Hopkins en 1943, llego a jefe del departamento de Medicina preventiva y comunitaria del New York Medical College, entre otros. Se trata de un reconocido, a nivel mundial, salubrista norteamericano.

 

 

 

 

 

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