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La gran revolución socialista en Rusia el 7 de noviembre, 1917, fue un consecuencia del imperialismo, el estado más alto del capitalismo. El imperialismo resultó en la división de todas las tierras del mundo entre los grandes poderes. Solamente se puede cambiar la posesión de las tierras por medio de la fuerza. Esa situación resultó en la Primera Guerra Mundial, que dio lugar primero a la revolución democrática en Rusia en febrero de 1917, y a la revolución socialista en octubre de ese mismo año, con la consigna de Paz, Pan y Tierra.
Los EEUU en el principio del siglo 20 era uno de los grandes poderes. Tenía inversiones en particular en América Latina, pero también en los campos petroleros en partes del Medio Este. Unas de las primeras guerras del periodo del imperialismo fue en 1898, cuando los EEUU se posesionó de Puerto Rico y las Filipinas, y también de Guam y Samoa en el Pacifico occidental, e hizo Cuba en Protectorado, del viejo imperio de España.
Los EEUU también participaron en la Primera Guerra Mundial a partir de 1917. Eso fue bajo la administración demócrata del Presidente Woodrow Wilson, quien fue elegido en 1916 por un segundo turno bajo la consigna: “Él nos dejó fuera de la guerra.” Después de la participación en la Guerra, los EEUU resultó ser un gran poder en la escala mundial.

Pero el movimiento obrero en los EEUU en ese entonces faltó de una orientación revolucionaria clara. Parte del movimiento estaba encabezado por el Partido Socialista, que incluyó ambos revolucionarios y reformistas. Otra parte importante fue encabezada por el IWW (Obreros Industriales del Mundo), los “Wobblies.” Esa organización era de tendencia revolucionaria pero también sindicalista, que no quería participar en luchas políticas. Los sindicatos en ese periodo eran pequeños y lo integraban en la gran mayoría los obreros mejor calificados y mejor remunerados, los obreros diestros de la AFL (Federación Americana del Trabajo), encabezado por el colaboracionista de clase Samuel Gompers. La gran mayoría de los obreros no calificados no estaban organizados en los sindicatos, incluyendo a la mayoría de los obreros inmigrantes, como hoy. (En ese tiempo la mayoría de los inmigrantes eran de los países más pobres de Europa del sur y del este y de Irlanda, pero también de Alemania y otros países.)
Cuando los EEUU se involucraron en la Primera Guerra Mundial, ocurrió una escisión en el movimiento obrero. La mayoría de los líderes reformistas del Partido Socialista apoyaron a la guerra, pero hubo también una tendencia centrista, kautskiana, que se opuso a la guerra en palabras pero rehusó romper con los reformistas pro-guerra. El líder revolucionario Debs se opuso a la guerra, diciendo, como citó Lenin: hay “solamente una guerra justa, la Guerra contra los capitalistas, la guerra para liberar a humanidad de la esclavitud salarial.” Por eso, el gobierno de los EEUU encarceló a Debs. Es relevante saber que en 1920, Debs se presentó como candidato del Partido Socialista para Presidente de los EEUU desde la cárcel, ganando casi un millón de votos, más del 3% del total. (El IWW se opuso a la guerra imperialista, pero en eso tiempo perdió importancia particularmente por su línea sindicalista.)
En los EEUU, como en muchos otros países, los obreros aprendieron de la enseñanza de los Bolcheviques, que sin un partido revolucionario, firme en sus principios, no era posible organizar una revolución socialista.
Con la Revolución de Octubre, la lucha interna en el movimiento revolucionario llegó a un punto crítico. En el Partido Socialista (PS), la mayoría de los núcleos obreros, incluyendo los obreros inmigrantes que estuvieron organizados en las llamadas “Federaciones de Idiomas,” querían derrocar a los líderes reformistas para formar un partido revolucionario, comunista. Pero estaban divididos por cuestiones tácticas, secundarias, particularmente si era posible transformar el PS en partido revolucionario, o si tenía que formar un nuevo partido. Los que pensaban que era posible cambiar el PS desde adentro fueron expulsados del PS por sus líderes. (El líder obrero Debs, poniendo su organización por encima de la política, permaneció en el PS y pronto dejó de ser relevante.)
Entonces, en septiembre de 1919, eran dos particos comunistas. Uno, el CLP (Partido Comunista del Trabajo) estaba compuesto por obreros nacidos en los EEUU, que fueron expulsados del PS en su convención, y el otro, el PC (Partido Comunista) consistió en su mayoría de inmigrantes que decidieron salir del PS.
También en septiembre de 1919, hubo una huelga de obreros de la industria de acero, dirigido por William Z. Foster. La huelga no fue exitosa, pero Foster llegó a ser el líder del PC, jugando un importante rol en el movimiento obrero revolucionario.
Voy a mencionar unos más ejemplos de la ayuda del Comintern al PC. Ayudó a rechazar la posición de sindicalismo dual, por lo cual el partido trató de formar nuevos sindicatos “puros” revolucionarios en fábricas donde ya existían sindicatos dirigidos por reaccionarios. Stalin mismo ayudó al PC a combatir errores de sectarismo adentro del Partido, en tres Informes al PCEEUU. (Por alguna razón, estos informes no fueron incluidos en sus Obras, pero ha sido publicado separadamente, pero solo en inglés.) También ayudó en la lucha contra el Trotskismo y Bukharinismo, ambos tenían una seria influencia negativa adentro del PC.
El Comintern ayudó al PC a entender la importancia de la cuestión nacional afro-americano, y en particular el derecho de auto-determinación de la nación afro-americano en el llamado “Cinturón Negro” en el sur de los EEUU. También, el cambio táctico de la necesidad de un frente unido contra el fascismo y la guerra en el Séptimo Congreso del Comintern en 1935 ayudó al PC convertirse en un partido más amplio. Este Partido tuvo un rol importante en el movimiento obrero revolucionario en los EEUU, incluyendo en la sindicalización de los obreros industriales en la década de los años 30.
No quiero dejar nuestra ponencia solamente con la historia del anciano Partido Comunista. Pero ese partido ha sido por mucho tiempo un partido revisionista. Sabemos que necesitamos un nuevo partido genuinamente comunista, genuinamente revolucionario. Por eso es que se formó el Partido de los Comunistas.
Uno de las tareas de nuestro Partido es la formación ideológica y política de los cuadros y simpatizantes, por medio de la independiente Escuela Popular de Estudios Marxistas-Leninistas. Nuestro grupo de jóvenes, la Liga de Jóvenes Comunistas, que toma parte en la formación y organiza sus propios estudios.
Estamos participando en el movimiento anti-racista, anti-chovinista, anti-misógino y en contra de las políticas ultra-reaccionaria de la nueva administración de Trump. Y tenemos que hacerlo sin dar ningún apoyo a la llamada “oposición” demócrata.
El año pasado yo estuve aquí y dije que Trump no tenía posibilidad de triunfar en la elección presidencial, y que vamos a tener a Hillary Clinton como Presidente. Los que pensamos así nos equivocamos. No tomamos en cuenta que había un gran número de personas, particularmente en las secciones del país que tienen muchas fábricas cerradas, con altos niveles de desempleo, que iban a votar por cualquier persona, demócrata o republicana, que prometiera, demagógicamente, que van a generar trabajo, aunque fuese un billonario ultra-reaccionario como Trump. Le señalamos a los obreros que votaron por Trump que están cortándose la garganta, que Trump es totalmente anti-obrero, y están votando contra sus mejores aliados, los movimientos de las nacionalidades oprimidas, de las mujeres, de los inmigrantes, de los musulmanes.
También participamos en las grandes manifestaciones contra Trump. En la ciudad de Nueva York, donde yo vivo, Trump ganó solamente el 18% de los votos. Ya antes de su toma de posesión, y particularmente inmediatamente después, hubieron protestas en que participábamos.
En particular, el 21 de enero, el día después de su inauguración, se dieron grandes manifestaciones de mujeres, en Washington DC, en Nueva York y otras ciudades. La mayoría de los participantes estaban de la pequeña burguesía, y se concentraban sus demandas en contra de la misoginia de Trump, y defendiendo el derecho de aborto. Nosotros señalamos que sí estas demandas estaban justas, pero también que habían otras demandas de importancia particular a las mujeres trabajadoras y pobres, como en contra de los recortes de cupones de alimentación, etc.
En las manifestaciones en contra de las restricciones a inmigrantes musulmanes, las apoyamos pero también señalamos que el demócrata Obama deportó casi tres millones de inmigrantes, más que cualquier otro presidente, ganándose el nombre de “Deportador-en-Jefe.”
Ahora, la oposición de los Demócratas es concentrada en la alegada “injerencia” de Rusia a favor de Trump en las elecciones presidenciales del año pasado. Sin dar ningún apoyo a Trump, señalamos que eso es solamente una maniobra para preparar a la gente de los EEUU para una nueva rivalidad y futura guerra contra Rusia.
Nuestro partido es joven y pequeño. Necesitamos arraigarnos en la clase obrera y en las luchas de las nacionalidades oprimidas. Una parte importante son los obreros inmigrantes. En eso necesitamos el apoyo internacionalista de todos partidos, organizaciones e individuos que tienen presencia o simpatizantes en los EEUU. Queremos dar las gracias a todos partidos y organizaciones marxistas-leninistas por su apoyo en esa gran tarea.
*Miembros del Partido de los Comunistas EEUU
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